domingo, 29 de enero de 2017

Lo Valioso que Tú Eres

Lo Valioso que Tú Eres.

Que nadie haya sido tan afortunado de darse cuenta la mina de oro que tú eres, no significa que brilles menos.
Que nadie haya sido lo suficientemente inteligente para darse cuenta que mereces estar en la cima, no te detiene para lograrlo.
Que nadie se haya presentado aun para compartir tu vida, no significa que ese día está lejos.
Que nadie haya notado los avances en tu vida, no te da permiso para detenerte.
Que nadie se haya dado cuenta la hermosa persona que tú eres, no significa que no seas apreciado.
Que nadie haya venido a alejar la soledad con su amor, no significa que debas conformarte con lo que sea.
Que nadie te haya amado con esa clase de amor que has soñado, no significa que tengas que conformarte con menos.
Que aún no hayas recogido las mejores cosas de la vida, no significa que la vida sea injusta. Solo porque tu situación no parece estar progresando por ahora, no significa que siempre será así.

Por eso, Sigue brillando, Sigue viviendo, Sigue corriendo, Sigue esperando,
Sigue siendo lo que ya eres...
Un ser único...un universo en si mismo.

Pensamiento del Dragón y el Guerrero.



viernes, 27 de enero de 2017

3 Formas distintas de entender y gestionar la culpa

La culpa y el castigo no sirven para solucionar nuestros conflictos. No somos culpables, sino responsables. Cuando culpamos a los demás estamos juzgando algo que no consideramos correcto y repudiamos en nosotros mismos. 

1. La culpa y el castigo. Desde la concepción judeocristiana de culpa podemos entender que quien tiene la culpa merece un castigo. En relación con esto podemos hablar de la psicología conductista y de los mecanismos de control de la conducta mediante refuerzos positivos y negativos. No obstante, sabemos también que el comportamiento de cualquier ser vivo contiene en sí mismo una intención positiva, un por qué y un para qué, que lleva a la persona a actuar de cierta manera. Nuestros comportamientos, la gran mayoría de ellos inconscientes, persiguen en todos los casos cubrir necesidades biológicas básicas, como puede ser el sentimiento de seguridad, de aceptación, de valoración, etc. Luego la represión o el castigo de cualquier comportamiento, si no conlleva la comprensión y la cobertura de estas necesidades biológicas básicas, derivará en otro comportamiento, otra forma de ser que consiga suplirlas. De todo lo anterior deducimos que la culpa, y su consecuente castigo, no sirve para solucionar ningún conflicto. Hemos de tener en cuenta que no somos culpables, sino responsables de lo que hacemos, y de las consecuencias de nuestros actos. Solamente entendiendo nuestra forma de actuar, y la intención positiva de la que proviene, podremos cambiar nuestro comportamiento.

2. La culpa como mecanismo de proyección. Como bien sabemos vivimos en un mundo de ilusión, un mundo en el que percibimos en los demás aquello sobre lo que no somos conscientes o repudiamos en nosotros mismos. A esto lo llamamos proyección, un término empleado por Carl Gustav Jung, discípulo de Freud. De esta forma, todo lo que nos molesta e incluso lo que sucede a nuestro alrededor, forma parte de nuestra propia forma de ser, que se proyecta en nuestra vida diaria mientras no seamos conscientes de ello. Cuando decimos que alguien es “desagradable”, “malicioso”, “cruel”, “interesado”, etc. estamos identificando en él/ella cualidades que no queremos ver en nosotros mismos, o que no relacionamos con nuestro “yo” ideal, es decir, el “ego”. Entonces lo mandamos a la sombra, al inconsciente, y éste se manifiesta en situaciones y personas que formarán parte de nuestra vida diaria. Cuando culpamos a alguien de algo, seguimos juzgando aquello que no consideramos correcto para nosotros, y así perpetuamos estas circunstancias. Para deshacer estas proyecciones hemos de integrar la sombra, lo inconsciente, que es aquello que vemos en los demás y a nuestro alrededor, para entonces poder ser libres de todos estos condicionamientos, de la culpa y del castigo.

3. La culpa y el perdón nos lleva a la integración de la sombra. Cuando nos estancamos en la culpa, cuando culpamos a los demás de lo que nos sucede, entramos en el victimismo, nos convertimos en víctimas inocentes y creemos merecer la simpatía y la compasión de los demás, además de demandar un castigo para el culpable. Esto nos lleva a no movernos, a no cambiar nuestra forma de ser, ya que consideramos que el castigo sobre el otro rectificará nuestro problema. No nos damos cuenta que aquello que queremos castigar en el otro es lo que castigamos en nosotros y que, por lo tanto, la única manera de resolver el conflicto es perdonar al otro. Así nos perdonamos a nosotros, más bien, perdonamos nuestros juicios, que proyectamos sobre los demás. Sólo entonces podemos liberarnos de las cadenas que nos atan a nuestros propios mandatos inconscientes, y que el universo tan fervientemente quiere que hagamos conscientes.

 “Perdonar al otro es dar gracias por el aprendizaje”. (Enric Corbera)

fuente: https://www.enriccorberainstitute.com