lunes, 9 de octubre de 2017

El Poder de Ahora por Eckhart Tolle - Resumen Animado

El poder del ahora es un libro único. Tiene la capacidad de crear una experiencia en los lectores y de cambiar su vida. Hoy ya es considerado una obra maestra.

Su autor, Eckhart Tolle, se convirtió en un maestro universal, un gran espíritu con un gran mensaje: se puede alcanzar un estado de iluminación aquí y ahora. Es posible vivir libre del sufrimiento, libre de la ansiedad y la neurosis. Para lograrlo sólo tenemos que comprender nuestro papel de creadores de nuestro dolor. Es nuestra propia mente la que causa nuestros problemas con su corriente constante de pensamientos, aferrándose al pasado, preocupándose por el futuro. Cometemos el error de identificarnos con ella, de pensar que eso es lo que somos, cuando de hecho somos seres mucho más grandes.
Escrito en un formato de preguntas y respuestas que lo hace muy accesible, El poder del ahora es una invitación a la reflexión, que le abrirá las puertas a la plenitud espiritual y le permitirá ver la vida con nuevos ojos y empezar a disfrutar del verdadero poder del ahora.


viernes, 6 de octubre de 2017

Enric más cerca: ¿Por qué postergo mis decisiones? - Enric Corbera

En esta conexión Enric nos habla sobre la resistencia al cambio ¿por qué postergo mis decisiones?;
Un factor que determina el atraso de las decisiones es la resistencia al cambio, el miedo a lo desconocido.

Vivir en la dualidad es vivir en la separación, en la creencia en la soledad, en creer que la solución está afuera, y creer en los problemas como algo negativo. Creer en el control y vivir en el pasado para poder controlar el futuro nos condiciona en el presente y no nos permite experimentar el momento con fluidez y sin temores.
Entendiendo la conciencia de unidad llegamos a la rendición integrando que todo está interrelacionado, la causa de todo está en uno mismo, la información que experimentamos es para hacerla consciente y convertirnos en los salvadores del clan. No existe el control y cuerpo, pensamientos y sentimientos están relacionados.
Todo lo que experimentamos lo vivimos a través de los filtros y creencias que hemos desarrollado y que vienen determinados por el ambiente familiar y social en el que nos relacionamos.
Si nos permitimos expresarnos en la conciencia de unidad comprenderemos la integración de las polaridades y no esperaremos que el cambio pase por los demás sino que entenderemos que el cambio empieza en uno mismo, somos dueños de nuestra vida y tenemos la capacidad de poder experimentar las situaciones de una manera distinta, desde otro punto de vista.


jueves, 5 de octubre de 2017

Fragmentos del libro Constelaciones Familiares de Tiiu Bolzmann

Comparto con ustedes este material que trajo una nueva luz de comprensión a mi vida. Gracias por recibirlo. Las palabras mágicas en relación con los padres: Imaginamos que estamos frente a nuestros padres. Miramos al padre que esta del lado izquierdo y a la madre, desde nuestra mirada, del lado derecho. Así los podemos ver, mirarlos a los ojos y decirles: "Gracias por la vida y por todo lo que me han dado" 
Ahora esperamos un poco hasta sentir este agradecimiento de nuestro corazón. 
Después les decimos: 
"Por favor (que significa que estoy abierto a seguir tomando de ellos), les pido que me acompañen de la manera que puedan", y otra vez aguardamos para que podamos sentir nuestra disposición interna a esto que enunciamos. Luego decimos que "si" a todo, tal como fue. 
Tal vez en ese momento nos acordemos de muchos desencuentros, de desilusiones, de malestares que hemos sufrido con ellos. Los dejamos pasar, tan sólo mirándolos, y esperamos hasta que realmente sintamos que todas las exigencias que teníamos se calman y desaparecen. 
Y ahora podemos darnos vuelta, sentirlos en nuestra espalda y mirar hacia el futuro. "Todo lo que necesito en la vida, todo lo que me falta todavía, ahora es mi responsabilidad conseguirlo. Yo me hago cargo de mi vida y de mi futuro porque ya tengo todo de mis padres y no me hace falta nada de ellos. De esta manera, mi camino está abierto y puedo dar los pasos hacia delante" 

Recuperar la fuerza de la vida Tomar a los padres: Las personas que han tomado a sus padres, han tomado la vida. Sienten un compromiso consigo mismos y, en consecuencia, también con el otro. Por el contrario, los que solamente han "recibido" su vida siguen reclamando a los padres porque siempre les parece insuficiente lo que les fue dado. "Tomar " a los padres significa estar de acuerdo con ellos tal como son y tomar de ellos la vida con todo lo que trae, sin decir que algunos aspectos sirvieron y otros no. 
Las personas que han tomado a sus padres se sienten completas y están capacitadas para integrar todo lo que sucedió entre ellos. Tanto lo bueno como lo malo. Saben que lo tienen todo, y de lo que les falta se ocupan ellos mismos. Pueden mirar hacia el futuro con toda la fuerza que poseen de sus padres. Si seguimos mirando hacia ellos, no podemos avanzar,porque se interponen en nuestro camino. Nuestra mirada no esta libre, y dejamos el futuro a nuestras espaldas. 

Cuando una mujer ha tenido una relación conflictiva con la madre, no logra una vida satisfactoria en pareja. Lo mismo vale para el hombre. Si tiene una mala relación con su padre, no suele formar un buen vínculo con una mujer. 
Muchos matrimonios están formados por un hombre que es el "hijo de la madre" en el sentido de que está más cerca de su madre y rechaza al padre, y por la "hija del padre", que es la consentida del padre y esta en contra de la madre. Esta es, según Hellinger, la principal causa del fracaso en las parejas. 
Cuando una persona ha dicho "si" a sus padres por todo lo que ellos le han dado y también por todo lo que no le han dado, y los toma tal como son, sin esperar nada más de ellos, entonces esta dispuesta a decir "si" a una pareja. La felicidad eterna: El simple hecho de recibir la vida a través de los padres se manifiesta como felicidad en la profundidad del alma. La pertenencia a ambos y a las familias de las cuales ellos descienden está definida para siempre. Nadie puede dejar estos lazos.Ningún ser humano en el mundo puede negar la fuente de su vida. Cualquier intento de salir de este vínculo es en vano y provoca diversos trastornos. 
Una de las consecuencias más conocidas es la depresión. Es una forma de sentirse "vacío", sin fuerzas y sin definición. Experimentamos la pertenencia a nuestros padres en nuestra alma como la felicidad eterna. No importa si los queremos o no, si los conocemos o no, si estamos de acuerdo con ellos, si nos alejamos, si los rechazamos o los amamos. En nuestra alma estamos unidos a ellos en profundos lazos. Lazos que nunca se cortan, que son para siempre, hasta que cerramos los ojos e incluso más allá todavía. Ahí esta la fuente de nuestra felicidad. Conectándonos con ella, tenemos todo lo que necesitamos: amor, definición, claridad, fuerza, plenitud y éxito. Ahora podemos entender cuánto perdemos cuando intentamos alejarnos de esta fuente, o peor aún, cuando la negamos. 
Decir que "si" a los padres pone fin a toda la lucha, también a aquella contra uno mismo. Uno puede darse vuelta y dejar a los padres atrás, como apoyo, aunque no los hayamos sentido de esta manera durante toda la vida. De todos modos, están unidos a nosotros, no importa cuáles fueron sus caminos. Los podemos sentir como fuentes de fuerza porque venimos de ellos, y de esta manera mirar hacia delante, a nuestra propia vida, a lo que nos toca hacer, y buscar la felicidad con amor hacia nuestra pertenencia. 
En la profundidad de nuestra alma, todos amamos a nuestros padres, aunque no lo sintamos.Por el contrario, en la conciencia personal podemos sentir odio hacia ellos y actuar en su contra. Pero no logramos ser felices, porque estamos actuando en contra de nuestra alma y de nosotros mismos. Tomar a los padres tal como son es una fuente de amor inagotable. Nuestra alma sabe más que nuestra razón y no aguanta la negación de nuestra fuente. En lo profundo somos fieles a nuestros padres, buscamos una compensación o un castigo por haberlos negado. Honremos lo que nos fue dado, reconociendo e integrándolo todo, también aquello que no fue perfecto y todo lo que nos faltó. De esta manera, podemos estar completos y vivir la vida que a nosotros mismos nos corresponde. 

Gracias Silvia Merlo por compartirlo



Silvia Merlo: Fragmentos del libro "Qué es...Constelaciones Fami...: Comparto con ustedes este material que trajo una nueva luz de comprensión a mi vida. Gracias por recibirlo. Las palabras mágicas en relaci...

martes, 3 de octubre de 2017

Para reflexionar: Wayne Dyer y su naranja

Cuando alguien te presiona, ¿que sale de ti?

Wayne Dyer un Día Antes de Morir - Wayne y su Naranja

domingo, 1 de octubre de 2017

Charla De Pilar Sordo Sobre La Diferencia Entre Hombres y Mujeres

La psicóloga Pilar Sordo nos explica de una manera entretenida las diferencias entre hombres y mujeres :D

LA GRAN HERIDA por Ethel Morgan

Si algo hemos descubierto las mujeres después de muchos esfuerzos es que ya no podemos esperar que la solución nos llegue desde afuera, como el beso de la Bella Durmiente. Algo tenemos que hacer por nuestra cuenta para avanzar hacia nuestra verdadera identidad, ese núcleo puramente femenino que está allá, en lo profundo de nosotras, y que desconocemos.Pensadoras mu...y inteligentes se han dedicado a descubrir qué hacer y han llegado a la conclusión de que es preciso sanar varias heridas; varias llagas abiertas que nos duelen demasiado como para poder poner nuestra atención en la tarea absorbente de crecer y desarrollarnos. 
La jungiana Connie Zweig, por ejemplo, en la introducción a la espléndida antología “Ser Mujer” enumera las siguientes sanaciones necesarias:
- sanar nuestra relación con las mujeres y lo femenino;
- sanar nuestra relación con los hombres y lo masculino;
- sanar nuestra relación con los ritmos, los instintos, y los deseos;
- sanar nuestra relación con los arquetipos de la Diosa, es decir, lo Femenino Arquetípico.
En todas las fisuras sin curar, el flujo de nuestra energía se detiene y retrocede. No es posible ser plenamente mujer sin estar bien relacionada con el propio género; sin haber depurado las adulteradas relaciones con el hombre; sin responder a nuestros propios procesos femeninos corporales y sin contar con una deidad femenina que nos sirva de modelo y nos presente pautas de realización.
Muchas mujeres creen que el primer paso del programa es ocuparnos del problema más urgente que sufrimos bajo el patriarcado: la mala relación con nuestra madre.“Hay un vacío que actualmente sienten las mujeres”, dice la terapeuta Eleanor Hall en su libro “La Luna y la Virgen”. “Cada vez que existe tal vacío, tal brecha o herida, la sanación ha de buscarse en la sangre de la herida misma (...).
De modo que el vacío femenino no puede ser sanado por la conjunción con el varón, sino más bien por una conjunción interna, por la integración de sus propias partes, por una remembranza o reintegración de cuerpo madre/hija.
En otras palabras, si no estamos enteras no hallaremos verdadera –ni duradera- satisfacción en la relación con el hombre. Y estar enteras significa que no esté roto en nosotras el ciclo de las edades femeninas: la joven, la madura y la anciana, que en otro sentido equivale a nuestra fluida vinculación hacia atrás con nuestra madre y hacia delante con nuestra hija, cuando la tenemos.Esa vinculación entre tres personas físicas es aún más importante porque se refleja en nuestro interior y allí se reproduce. O sea que si no estamos en buena relación con nuestra hija, por ejemplo, no encontraremos dentro de nosotras las fuente de renovación de nuestra juventud (no podremos eventualmente “convertirnos en nuestra propia hija para iniciar nuevas etapas con la frescura necesaria). Y si no estamos en buena relación con nuestra madre, nos negaremos eventualmente a asumir nuestra edad realmente madura y sabia.
Lo Femenino Arquetípico siempre ha sido imaginado triple, tanto en la mitología como en la antiquísima religión de la Gran Madre Universal que la arqueología revela. La Doncella, la mujer Plena y la Anciana Sabia han sido veneradas universalmente y, tras su exilio de cinco mil años, siguen allí, dentro de la psique femenina, para ordenar nuestra trayectoria natural y mostrar las cualidades e cada una de esas etapas. Si se rompe el ciclo, no hay renovación posible y la mujer pierde sus fuerzas al avanzar a ciegas, sin saber dónde está, engañada siempre por las instrucciones malintencionadas del sistema cultural. Una falsa ideología que le dice, por ejemplo, que no ha de querer llegar a la etapa de la Anciana y ha de gastar sus energías en el esfuerzo inútil de detener el tiempo.
La mala relación con nuestras madres forma parte importante de un esquema represivo que quiere una mujer despotenciada y débil, tan temerosa del futuro que no piense demasiado en reclamar sus derechos a crecer. También, según Mary Daly, es una forma de desviar nuestras búsquedas. Dice en “Gin-Ecología”:“Cegadas y des-alentadas por estas ataduras mentales, las hijas sienten enojo por la impotencia de sus madres ante el dominio patriarcal. Y sin embargo, el tirón hacia la madre siempre está presente: la hija la busca por doquiera. Deméter y Perséfone se buscan una a otra en todos los sitios equivocados, en rostros extraños y, lo más trágico de todo, en el varón (...). Las hijas buscan la madre perdida en sustitutos masculinos, volviéndose hacia ellos en busca de la divina chispa de estímulo que ellos no poseen ni pueden dar, ya que es la legítima herencia de nuestro propio género”.Reconocer y admitir nuestro enojo por la impotencia de nuestras madres puede ser el punto de partida, el gesto inicial que empiece a desatar el nudo del problema. Si no experimentamos hasta ahora una profunda compasión por su frustración como mujeres, por su dolor de seres con límites demasiado establecidos entre los que a veces estallan, a veces de deforman y otras veces de dejan morir, conviene que reexaminemos nuestro enfoque y tratemos de ver el verdadero cuadro.Es el cuadro conmovedor de las madres patriarcales atrapadas entre prescripciones inflexibles y socavadas por hurtos indebidos: de su dignidad, de su autoridad legítima o del respeto que se debe a la Dadora de la Vida. Madres aplacadas apenas por un “día” anual de homenaje, cuando el resto de los días deben sobrevivir en un clima contrario a la vida y por ende a la maternalidad profunda, que no en vano reemplaza su nombre con conceptos patriarcales, patrísticos o patrióticos.La hija debe entender a la madre y sus falencias, sin que por eso sea necesario repetir los errores o excesos en que la “madre patriarcal” puede caer. Lo que se necesita es comprender que la progenitora terrible o lastimosa de esta cultura misógina no está expresando verdaderamente (le es imposible hacerlo) al gran arquetipo materno universal: esa tendencia femenina a dar vida, nutrir y proteger, dejar ir y volver a recibir, y sobre todo fomentar el desarrollo de su criatura sin identificarse con ella, ni exigirle conductas que compensen sus propios fracasos. Si la madre patriarcal casi nunca puede cumplir ese programa, es porque sus circuitos mentales han sido saturados desde hace miles de años con contenidos negativos acerca de su propio valor personal, con órdenes y contraórdenes conflictivas, con conceptos que han erosionado su autoestima. Y es muy raro que en la edad madura una mujer pueda evadirse de todo eso para dar a su hija el ejemplo necesario.De la madre-niña a la madre mutiladora, de la madre que abandona a la que se sume en depresión cuando es abandonada, el rol materno vive tal vez su peor momento en este inicio de siglo decisivo para la historia patriarcal. Solo una profunda reconexión de la Doncella con la Mujer Plena (y luego de esta con la fase sabia de la Anciana) podrá recomponer las cosas. Según Jan Raymond y Mary Daly, nuestro básico “Derecho de Hijas” es el derecho de recuperar ese vínculo fundamental perdido, que a su vez nos permitirá recordar nuestro yo auténtico: esa identidad centradora que necesitamos para aceptarnos a nosotras mismas y para tener el coraje de estar solas cuando así lo decidimos.